Más que una punta de acero: El calzado de seguridad ha dejado de ser un zapato tosco y pesado. La tendencia actual, que vemos reflejada en marcas como HW Terrain o V-Flex, es la fusión entre el calzado de trekking de alto rendimiento y las exigencias de la seguridad industrial. El objetivo es claro: reducir los trastornos musculoesqueléticos derivados de largas jornadas de pie.
Tecnología en la suela y amortiguación: La ciencia de los materiales ha permitido crear suelas con compuestos de caucho y poliuretano (PU) de doble densidad. Estas suelas no solo ofrecen resistencia a hidrocarburos y propiedades dieléctricas, sino que proporcionan un retorno de energía en cada paso. El diseño de la huella es crítico; las suelas antideslizantes con canales de evacuación de líquidos son esenciales para evitar caídas en superficies lisas o contaminadas.
Protección integral: Ya no solo hablamos de la punta de seguridad (ahora preferentemente de composite para mayor ligereza y aislamiento térmico). Las plantillas antiperforantes de Kevlar han sustituido a las de acero, ofreciendo mayor flexibilidad y protección total en toda la planta del pie. Además, el diseño de caña alta protege el tobillo contra torceduras en terrenos irregulares, algo vital en sectores como la minería o la logística de campo.
Conclusión: Invertir en calzado de calidad como el que ofrecemos en Segman es invertir en la salud estructural del trabajador. Un zapato ergonómico reduce el dolor de espalda, mejora la postura y disminuye el cansancio, lo que se traduce directamente en un trabajador más atento y productivo.